
En las montañas de la Sierra Norte de Puebla, los campesinos de los pueblos aledaños luchan por defender su tierra, su agua y su vida, mientras comparten el poder y la alegría de decir ¡no!
Un retrato coral de los defensores del territorio en la Sierra Norte de Puebla que se oponen a proyectos mineros e hidroeléctricos. Ángel F. Flores documenta las “artes de hacer” de la resistencia: no como enfrentamiento heroico sino como táctica cotidiana que se despliega en el baile, la música, la comida compartida, el orgullo del arraigo y una “fe que no precisa ver para creer”. Frente a las estrategias del poder extractivista —con sus mapas, concesiones y proyectos—, la película consigna las maneras de hacer de quienes habitan y defienden el territorio, esas prácticas ordinarias que inventan y reinventan lo común. Flores muestra cómo la resistencia es también producción de vida. La alegría comunitaria emerge aquí como táctica política: una forma de habitar el mundo que el extractivismo no puede calcular ni colonizar.
Julián Etienne
Zacatecas 142-A, Roma Norte, Cuauhtémoc, C.P. 06700, Ciudad de México